Dejar ir: el mayor acto de amor propio
Dicen que dejar ir es un acto de amor pleno. Y es cierto… pero no hacia la pareja, sino hacia uno mismo.
Soltar a una persona que no es compatible contigo es, sin duda, uno de los mayores gestos de amor propio que existen. Respetarse implica anteponer tu bienestar, alinearte contigo mismo y no perder tu valor a tus propios ojos.
Cuando tu pareja no está preparada para construir una relación —ya sea porque mantiene una relación paralela, no desea comprometerse o no puede ofrecer lo que necesitas— y aun así te aferras a ella, entras en un terreno en el que la autoestima y la dignidad se ven afectadas.
Por qué no es fácil dejar ir
Dejar ir no es sencillo: requiere verdadera madurez emocional. En terapia de pareja en Madrid, observamos que muchas personas permanecen en relaciones tóxicas debido a una gran dependencia emocional.
No pedimos a nuestros pacientes que corten de raíz sin más, porque sabemos que la mayoría no está preparada para hacerlo en ese momento. En su lugar, trabajamos en las limitaciones mentales que les mantienen atrapados en ese estilo de vida insano. A medida que se desbloquean, comienzan a tomar decisiones saludables por sí mismos: hacer deporte, mejorar la alimentación, alejarse de personas tóxicas y, finalmente, cerrar la puerta a relaciones que les dañan.
Aprender a soltar; es posible
Sí, se puede aprender a dejar ir, y no solo eso: es absolutamente necesario para encontrar la felicidad. Mantener relaciones con personas incompatibles, confiando en que el amor lo resolverá todo, es una trampa emocional.
Una persona tóxica que te ama no se vuelve automáticamente compatible contigo. Intentar que la relación funcione a toda costa solo conduce al agotamiento y a la pérdida de tu energía emocional.
El papel del contacto cero
Tras una ruptura, la tentación de contactar con la expareja —aunque sea para felicitar en fechas especiales— es fuerte. Sin embargo, el contacto cero es fundamental para no quedar atrapado en un limbo emocional que impida seguir adelante.
Ese limbo puede durar meses o incluso años, bloqueando la posibilidad de conectar románticamente con otra persona. Por eso, el trabajo psicológico posterior a la ruptura es tan importante: ayuda a cerrar la puerta de forma definitiva y a reconstruir tu vida afectiva.
Conclusión
Dejar ir no significa rendirse; significa elegirte a ti mismo y abrir espacio para relaciones sanas. La terapia de pareja en Madrid puede ser una herramienta clave para quienes se sienten atrapados en vínculos dañinos y desean recuperar su equilibrio emocional.


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